...Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir...
Roque Dalton
Dentro del mundo de la literatura salvadoreña, decir que Roque Dalton fue ha sido y -tal como se están desarrollando los sistemas educativos actuales de nuestro país- será el mejor escritor que nos ha representado, el más reconocido, amigo de personas como Fidel Castro o el Che Guevara, Mario Benedetti o Eduardo Galeano, todo esto no viene a ser la muestra de un hombre con una vida peculiar, y de una muerte igual.
Roque Antonio Dalton García, hijo de un inmigrante estadounidense y de una enfermera de la policlínica salvadoreña, nació en San Salvador el 14 de mayo de 1935, y creció en una tienda ubicada en plena capital, que estaba justo detrás de un mesón y algunas casas humildes, de ahí que siempre estuvo cerca de los sectores pobres del país, por eso siempre estuvo a su favor, y por coincidencias más allá que la propia topografía, por ejemplo, hijo de un hogar separado y como muchos salvadoreños que no tienen su apellido paterno, por no ser reconocidos, o por la falta de padres, Roque pudo utilizar el apellido de su padre hasta después de ser bachiller.
Su educación básica empezó en el Colegio Santa Teresita de Jesús, para luego pasar al Externado San José, donde al principio no fue aceptado, pero al saber los directivos del colegio quien era el padre del joven Roque García, entonces si fue aceptado. De esa institución Roque obtuvo su contacto con personas de una clase superior de la y con quienes había crecido. En este punto empieza a tomar conciencia de la división y diferencias sociales tan grandes que vivía el país en esa época.
Después de haber obtenido su título de Bachiller, su padre le ayuda a estudiar en el exterior y en Chile comienza sus estudios de derecho, que no culminaría y regresaría a continuarlos en la Universidad Nacional de El Salvador. Pero en Chile le sucede algo que sería la pequeña roca que termino en avalancha. Le es encomendada la tarea de entrevistar al pintor mexicano Diego Rivera y en el transcurso de la entrevista Rivera le hace una pregunta.
-¿Cuántos años tienes?
- 18
-¿Has leído a Karl Marx?
-No.
-Entonces tienes 18 años de ser un imbécil.
El entrevistado se dio la vuelta y abandono la habitación. El joven Roque herido en su orgullo, comienza a encontrarse con la literatura marxista, y choca contra el muro invisible que abriría frente a él una visión diferente de lo que a nivel mundial y en si en Latinoamérica está ocurriendo.
Roque fue capaz de sentir junto con su país, de llorar junto con su país, no hay otra explicación para justificar su escritura tan suelta, tan salvadoreña, su Poema de Amor, refleja el sentimiento grande de pasión y cariño que sentía por su país y por su gente. Sus libros describen las situaciones que lo llevaban a escribir, Roque el pícaro, el irreverente, el traicionado, el ofendido.
Ventana en el Rostro con su poesía tierna, Historias prohibidas del Pulgarcito, un afán para darle al pueblo una parte de la historia que no conocían, ni conocen a un porque se las han robado o no se las han mencionado, Pobrecito poeta que era yo, la novela más salvadoreña que –desde mi punto de vista- exista.
Que porque mencionar a Roque Dalton, ahora en el año 2010, que ha habido otras glorias en la cultura de nuestro país.
Menciono a Roque, porque él y su generación han sido precisamente los últimos intelectuales coherentes que alumbro esta tierra.
Menciono a Roque, porque me pregunto qué cosas podría decir, sobre la situación actual de nuestro país y del mundo.
Menciono a Roque porque fue asesinado por sus compañeros, porque su cuerpo jamás fue encontrado, como varios miles de salvadoreños.
Pero más que todo, menciono a Roque porque nació entre salvadoreños, escribió motivado por el sufrimiento y el dolor de los salvadoreños, y su muerte violenta en estos tiempos no es otra cosa sino su forma de solidarizarse con su pueblo que cada día agoniza, mientras salvadoreños roban, extorsionan y asesinan a más salvadoreños.
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